A pesar de todos
esos antecedentes, el lacón gallego ha dejado de ser un producto
elaborado única y exclusivamente en nuestra Comunidad Autónoma,
para hacerlo en distintos puntos de la geografía española.
Existe, además, un hecho probado en una sociedad y en un mercado
como el actual: la pujanza de los productos de calidad.
De la suma de ambos
factores, y en reconocimiento de su origen, de su carácter
tradicional, de sus características específicas - tanto
por su forma, elaboración y presentación, como por sus
condiciones analíticas, organolépticas y culinarias
- surge una inquietud en el sector porcino gallego y en la propia
Administración Autonómica, que se concreta en 1997 en
la constitución del Consejo Regulador de la Denominación
Especifica “Lacón Gallego” y en la aprobación
de su reglamento por parte de la entonces Consellería de Agricultura,
Ganadería y Montes de la Xunta de Galicia (ratificado por el
MAPA en julio del 98).
Los grandes objetivos
a los que ha de atender dicho Consejo serán: la defensa de
la denominación, la aplicación de su reglamento, el
fomento y control de la calidad del producto amparado y el desarrollo
de todo tipo de acciones proporcionales e informativas que permitan
un mayor conocimiento del mismo.
Con el fin de darles
cumplimiento, y en apoyo de lo que establece nuestro reglamento, hemos
implantado a partir de 1999 la Norma Europea EN 45011 sobre “criterios
generales relativos a los organismos de certificación que realizan
la certificación de productos”. Ello se ha traducido
en el desarrollo de un manual y toda una serie de procedimientos escritos
en donde se recoge nuestra política de calidad y los compromisos
a los que está sujeto el Consejo Regulador.
Es por todo ello,
que cumplidos todos los requisitos legales exigidos por la Unión
Europea, el Diario Oficial de las Comunidades Europeas del día
7 de Mayo de 2001 publicaba el Reglamento 898/01 sobre reconocimiento
del “Lacón Gallego” como “Indicación
Geográfica Protegida”, lo que suponía, no solo
la concesión del máximo galardón a un producto
de calidad sino también una alta responsabilidad en el mantenimiento
de los estándares identificativos de nuestro producto, todo
ello en beneficio de los consumidores.